Obra en blanco y negro, de formato rectangular en posición horizontal con un margen blanco. Muestra una calle en la que predominan ruinas y escombros. A la izquierda y en el centro de la imagen, se observa un gran montón de restos de una estructura derrumbada, compuesta por ladrillos, vigas de madera, fragmentos metálicos y otros materiales de construcción. Los escombros ocupan casi toda la mitad izquierda y el centro de la escena, extendiéndose a lo largo de la calle. A la derecha, se visualizan partes de un edificio antiguo, con muros de piedra o ladrillo aún en pie y afectados por algún tipo de daño. Frente a los restos, hay un automóvil estacionado al borde de la calle.
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