Más allá de su dimensión recreativa, el veraneo expresa cambios en el acceso al ocio, en la acción del Estado y en la construcción de memorias compartidas. 

Desde esta perspectiva, los balnearios y las prácticas asociadas al veraneo forman parte del patrimonio cultural del país, al reflejar cambios en los derechos sociales, las políticas públicas y las formas de habitar el territorio. 

El veraneo como práctica social: transformación histórica del territorio y el ocio 

El veraneo en Chile no siempre fue una práctica extendida. Hasta fines del siglo XIX y comienzos del XX, las estadías estivales en la costa estuvieron principalmente asociadas a las élites urbanas, a discursos higienistas y a un acceso privilegiado al tiempo libre. Los primeros balnearios se configuraron como espacios de distinción social, donde el descanso y el ocio se integraban a formas específicas de sociabilidad. En este período, el veraneo se desarrolló especialmente en balnearios del litoral central como Viña del Mar, Cartagena, Papudo, Zapallar, Cachagua y Pichilemu, así como también en la tradición de los baños termales existentes en distintas zonas del país. 

Con el avance del siglo XX, una serie de transformaciones sociales, laborales y políticas —como la regulación del descanso, la expansión del ferrocarril y la progresiva intervención del Estado en materia turística— permitieron que el veraneo se ampliara hacia otros sectores sociales. En este proceso, los balnearios comenzaron a consolidarse como espacios de encuentro, dando origen a nuevas formas de habitar el verano y el borde costero. 

Los balnearios no solo fueron escenarios de descanso, sino también ámbitos donde se pusieron en juego nociones de clase, acceso al ocio, convivencia social y relación con el territorio, elementos centrales para comprender su valor patrimonial. 

Promover el veraneo: turismo, infraestructura y política pública del descanso 

La consolidación de los balnearios estuvo estrechamente vinculada a las políticas de fomento del turismo impulsadas por el Estado durante el siglo XX. Un hito clave en este proceso fue el reconocimiento de las vacaciones como derecho laboral, lo que amplió significativamente el acceso al descanso y al viaje, incorporando el veraneo a la vida social de amplios sectores de la población. 

En este marco, instituciones públicas y empresas estatales promovieron la conectividad, desarrollaron infraestructura hotelera y difundieron destinos turísticos a través de revistas, afiches y campañas. Balnearios, termas y ciudades costeras comenzaron a ser presentados como espacios accesibles y representativos del país, fortaleciendo una imagen de Chile asociada al paisaje, la movilidad y el bienestar. 

La red ferroviaria nacional fue también un actor fundamental en este proceso, al facilitar el acceso a destinos turísticos y permitir el desplazamiento estacional de la población durante el verano. Asimismo, publicaciones como la revista En Viaje, editada por la Empresa de Ferrocarriles del Estado, difundieron activamente los principales balnearios del país, destacando sus playas, paisajes, servicios e infraestructura, y contribuyendo a instalar el veraneo como una práctica deseable y socialmente valorada. 

Desde esta perspectiva, el fomento estatal del turismo configuró un marco institucional que amplió el acceso al ocio y al descanso. El veraneo se consolidó como un fenómeno cultural inseparable de la política pública, en tanto refería a decisiones colectivas sobre bienestar, uso del territorio y derechos sociales. La promoción de los balnearios como destinos turísticos no respondió únicamente a intereses económicos, sino que formó parte de una estrategia orientada a ordenar el tiempo libre, fomentar el turismo interno y fortalecer la cohesión social. 

Balnearios populares y derecho al descanso 

Durante el gobierno de Salvador Allende, se promovieron políticas orientadas a facilitar el acceso a balnearios y centros de veraneo populares, en el marco de una concepción del descanso y las vacaciones como derechos sociales. A través del programa de turismo popular, se impulsaron espacios destinados a permitir que familias de menores ingresos accedieran a vacaciones organizadas durante la temporada estival. 

Estos balnearios y centros de veraneo permitieron que miles de personas vivieran por primera vez la experiencia de vacaciones junto al mar, reforzando la idea del veraneo como una práctica colectiva y no como un privilegio asociado únicamente a ciertos sectores sociales. 

La experiencia de los balnearios populares refuerza el carácter social, cultural e histórico del veraneo, al evidenciar su vínculo con procesos de ampliación del derecho al descanso, al tiempo libre y a las vacaciones. Estas iniciativas resignificaron el verano y la playa como espacios de sociabilidad, encuentro y dignidad, dimensiones que hoy forman parte del patrimonio social y cultural de Chile. 

El veraneo como patrimonio cultural 

En Chile Patrimonios, este especial invita a mirar el veraneo y los balnearios como parte del patrimonio cultural de Chile. Más allá del descanso y el ocio, el veraneo da cuenta de prácticas sociales, políticas públicas, transformaciones del territorio y memorias colectivas asociadas al tiempo libre y a la vida cotidiana. 

La colección que acompaña este especial reúne imágenes y documentos patrimoniales que permiten recorrer distintas formas de vivir el verano en Chile a lo largo del tiempo. A través de estos registros puedes explorar: 

  • Balnearios y playas del litoral central y del sur del país, y sus transformaciones a lo largo del siglo XX. 

  • Prácticas cotidianas del veraneo, como paseos por la costanera, baños de mar, juegos en la playa y vida familiar junto al mar. 

  • Infraestructura turística y espacios públicos, que reflejan el rol del Estado y la planificación del veraneo. 

  • Veraneo popular y derecho al descanso, a partir de registros audiovisuales y documentos sobre el rol estatal en el fomento de la recreación y el turismo. 

  • Rituales y formas de sociabilidad estival, presentes en fotografías, publicaciones, afiches y otros documentos. 

Desde esta mirada, el veraneo se reconoce como un patrimonio vivo, que articula paisaje, sociabilidad, derechos y acción del Estado. Explorar esta colección permite comprender el verano no solo como una estación del año, sino como una experiencia cultural compartida, profundamente arraigada en la historia social de Chile. 

Explora, guarda y comparte este especial de verano 

Este especial invita a recorrer la historia del veraneo en Chile y a redescubrir los balnearios como espacios de memoria, paisaje y cultura, a través de imágenes, documentos y relatos que forman parte de nuestra historia social. 

Explora los contenidos, guarda tus favoritos y crea tus propias colecciones para seguir profundizando en las múltiples formas de vivir el verano en Chile. 

Crea tu cuenta en chilepatrimonios.gob.cl y sé parte de la puesta en valor del patrimonio cultural asociado al ocio, el territorio y la vida cotidiana. 

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